Mi retina detuvo el tiempo para siempre en el momento preciso en el que tus párpados ya no pudieron soportar más el peso de tus enormes pestañas curvadas y se doblegaban bajo ellas en el más hermoso de los parpadeos, al tiempo que tus ruborizados labios describían una asombrada “o”por el hecho de que en ese mismo instante la taza de café iniciaba un vertiginoso descenso para dejar su huella en este mundo.
Las más breves estupideces
- Tan temprano era que el mundo no se había despertado aún; ni siquiera había empezado a girar.
- En Australia los niños tienen miedo de caer por un agujero y aparecer en la otra parte del mundo, donde no se anda cabeza abajo sino al revés.
- Tenía los pies en las nubes y la cabeza en el suelo; le iría bien en la vida.
- El bondadoso lobo se comió a la Abuelita por el bien de Caperucita Roja; así no tendría que ir más a ese peligroso bosque lleno de lobos.
- Siempre fue una persona irónica, por eso su muerte no pudo complacerle mas. Murió atropellada por un coche fúnebre.
El cielo en la ventana
Por la noche desde mi ventana veo como las nubes echan carreras por el cielo para ver cuál de ellas llega antes al nuevo día.
El viaje del Señor Botón
El señor Botón había recorrido un largo viaje. Le gustaba viajar en tren con su suave traqueteo y el paisaje que pasa deprisa, por eso siempre se sentaba al lado de la ventanilla. Aunque siempre había sido un humilde botón de la camisa de un campesino, tenía un sueño que era viajar y ver mundo. Podría convertirse en el botón del traje de un elegante hombre de ciudad, así asistiría a reuniones en hoteles y restaurantes de diseño. O tal vez podría adornar la falda de alguna chica y salir así a pasear por el parque y esperar impaciente junto a ella a que llegue el chico que le pasaba notas en clase. Ahora estaba un poco más cerca, en unas pocas paradas se bajará. Mientras tantos sigue disfrutando de su viaje.
Historia basada en un hecho real. El hecho fue que me encontré un botón en el asiento de un tren.
Fragmentos 1
Cuenta la lluvia
Cuenta cada gota de lluvia que caiga esta noche y yo te contaré un cuento por cada una; así no tendrás que encender la tele nunca más.
Insomnio
Y siempre que no puedas dormir por las noches, recuerda que todo tiene solución. Busca un pequeño guisante bajo tu colchón.
Obey!
Dudas
Haces que hasta mis dudas duden de si mismas.
Érase una vez
Érase una vez un cuento tan breve que ni siquiera llegó a ser.









