Escondite

Me escondo en los espacios vacíos que no ocupo.

Me escondo en pensamientos que aún no han sido.

Me escondo entre el ahora y el nunca.

Me escondo en palabras ajenas que saben a hiel.

Me escondo en el eco de las canciones que no se pueden tararear.

Me escondo en las fotos desenfocadas que no saben captarme.

Me escondo en los lugares fuera de sitio.

Me escondo en memorias desplazadas.

Me escondo en este juego del escondite, encontrándome sin saber que me he perdido.

 

 

Quiero

Quiero nubes en el cielo para no perderme entre tanto azul.

Quiero olas en el mar para no ahogarme en la quietud.

Quiero oscuros en mis claros para no cegarme por el sol.

Quiero lágrimas entre la risa y un llanto que consuele.

Quiero una vida entera, porque no hay pleno sin vacío, porque no hay vida sin muerte.

 

Hay días

Hay días que no somos nosotros, solo un cascarón vacío, un vacío vestido con nuestra piel.
Hay días que no somos nosotros, sino una fuerza imparable que abre caminos y crea remolinos.
Hay días que no somos nosotros, somos una quietud a la espera de suceder.
Hay días que no somos nosotros, tan solo un recuerdo, algo que ya ha dejado de ser.
Hay días y más que serán y los que no volverán. Hay días que no te reconocerás y días que por fin serás.

2017

Pólvora y luces para el nuevo año, para demostrarle que somos capaces de lo mejor y de lo peor y que estamos dispuestos a todo.

2017

Atrapar la luz con las manos

Se le escapaban entre los dedos las fuerzas, los sueños, las ganas.

Cerraba la mano en un puño apretado, pero apenas conseguía retener las alegrías, las energías.

Se le escapaban entre los dedos las oportunidades que no volvían, la vida que no vivía, los gritos que no gritaba, las lágrimas que no derramaba.

Cerraba la mano en un puño apretado, pero apenas conseguía retener los segundos que corrían hasta convertirse en años en los que no pasaba nada.

Como intentar atrapar la luz con las manos, al igual que los rayos de sol, se le escapaban los futuros entre los dedos y al abrirlos sólo quedaban motas de polvo que se asentaban en la superficie de su rutina.

Aquí hay fantasmas

Hay fantasmas, aunque no los veas; los notas, los sientes.

En la vieja casa de tus abuelos, en el patio de juegos de tu niñez, en los recuerdos de lo que dejaste atrás para no volver.

Hay fantasmas, aunque no logres verlos; los sientes, sabes que están ahí acechando.

Pero no habitan en la vieja casa, ni en el patio, ni en los recuerdos; viven dentro de ti, los llevas contigo a donde vas, los liberas sin saberlo en cada suspiro, encantas los lugares por los que pasas con los fantasmas de tu nostalgia.

Retrato de un triunfador

No tenía suficiente corazón para querer tanto,

ni espaldas lo suficientemente anchas para cargar con el peso del hastío.

Su coraje sólo era una sombra proyectada en la pared, pero en realidad cabía todo en un dedal.

Mataba ilusiones con el filo de su sonrisa, afilada con desdén y autocomplaciencia.

Caminaba por el mundo poniendo tiritas a los espejos rojos

y alardeando del oro de su jaula sin ver más allá de sus barrotes.

¿Dónde está mi suerte?

¿Dónde está mi suerte? La busco y no la encuentro.

Escondida, escabulléndose por el rabillo del ojo.

Oculta en las sombras de mi sonrisa.

Escurriéndose por los dedos de la mano.

Huyendo por la senda de mis desvelos.

¿Dónde está mi suerte? La busco y no la veo

en el destello de tu lágrima justo antes de caer.

Instrucciones para romper un corazón

il_570xN.359015079_n1gsExisten distintas formas de romper un corazón, tantas como de arreglarlo. Tome nota:

– Dejar de proporcionarle los cuidados necesarios, a saber, no alimentarlo con emociones y privarlo de luz solar. Se acabará volviendo un corazón raquítico y enfermizo, no apto para personas felices.

– Quitarle de golpe y para siempre algo que ame. La ausencia dejará un hueco en él difícil de rellenar.

– Asestar un golpe fuerte, demoledor, imprevista que lo haga añicos. Barrer bien los pedazos para que no se vuelvan a juntar.

– Infiltrar lentamente y durante mucho tiempo alguna o varias sustancias nocivas (indiferencia, decepción, tristeza, etc.) hasta que el corazón estalle desde dentro, como el agua que durante años penetra en la roca hasta que acaba por hacerla pedazos. Si bien este proceso es el más lento, también es el más efectivo, pues aunque el corazón se consiguiese reparar nunca vuelve a ser el mismo.

AVISO: Nunca rompa un corazón.