De corazones y cazadores de tesoros

—Yo no llevo el corazón en la mano, solía tenerlo en un puño, pero ahora ya ni siquiera llevo corazón. Sólo tengo un hueco en el pecho que lleno con varias cosas, a veces humo, café, sarcasmo y canciones. Otras, sueño, indiferencia, ceniza y caramelos. Poemas, chocolate, decepciones y sonrisas.

—¿Qué le pasó a tu corazón?

—Lo guardé hace tiempo para que estuviese siempre a salvo y he olvidado donde lo dejé.

—Me haré buscador de tesoros y lo encontraré.

4 opiniones en “De corazones y cazadores de tesoros”

  1. Por lo que observo, hace tiempo que has guardado tu corazón y, aunque llevo buscándolo hace casi un mes, no lo encuentro. Espero que esté escondido entre los sueños, los caramelos, el chocolate, las sonrisas y los poemas. Entre tanta opulencia primaveral estará oculto y al buscador de tesoros no le resulta fácil hallarlo. Habrá que aguardar a que en cualquier momento esas flores se conviertan en frutos y así poder disfrutar del placer que otorgan a los sentidos.

  2. Querido José Luis, gracias por seguir por aquí y tener paciencia. Es cierto que tengo el corazón a trocitos, repartidos aquí y allá como semillitas que, como bien dices, espero que den frutos algún día y os lo pueda contar. Por ser tan constante y por tus palabras hoy toca una entrada nueva, que espero no levante muchas ampollas.
    ¡Un saludo!

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