Kintsugi

Verter oro en tus grietas, como arrojar una cerilla para iluminar un abismo. Hay lugares que no admiten luz

La ofrenda y el altar

Antes de ser la ofrenda fui el altar. Y así acabó mezclada la sangre propia y la ajena. Y así se limpió el dolor del mundo.

Domingo

Los domingos vuelven a no ser días, sino una sensación de arena escurriéndose hacia ninguna parte.

Los domingos ya no son días, sino un tedio con arrullos de tórtolas grises.

Los domingos nunca fueron días, sino el aliento contenido de las mechas cerca del fuego.

Futilidad

Eres futilidad escrita en piedra, buscando trascender. Pero olvidas que la arena de la playa también fue una montaña.

Cuarentena

Cerré la puerta y desapareció la calle. Cerré los ojos y desapareció el mundo y ahora no sé si al abrirlos seguirá ahí o habrá cambiado para siempre. ¿Desaparezco yo también cuando tú cierras los tuyos?