Cuando muera quisiera ser…

Cuando muera no quiero ser ceniza, ni un ángel, ni descansar entre madera.

Cuando muera quiero convertirme en sal marina y volver al océano del que venimos.

Quiero ser sal marina y besar con suavidad la orilla de playas blancas y los tobillos de la gente que pasea por la arena.

Quiero llenar los fosos de los castillos de los niños, quiero romper con furia contra los acantilados coronados por solitarios faros y llegar a fosas tan profundas que nadie jamás ha explorado.

Quiero ser sal marina y que me huelas en la brisa, incluso cuando estás tierra adentro, anhelando los veranos de tu niñez.

Cuando muera no quiero ser ceniza, ni ángel, ni descansar entre madera, quiero ser sal marina y fluir con las mareas.

No busques mi amor

No busques mi amor a pleno día, sino en la luz que persiste en el horizonte cuando llega la noche.

No busques mi amor al calor del sol, sino en el rescoldo de las brasas.

No busques mi amor en el solsticio de verano, sino en los días de invierno que se esconden en la primavera.

No busques mi amor en la mañana despejada, sino en las horas claras de la noche justo antes de la oscuridad que precede al amanecer.

No busques mi amor en plena euforia, sino en las lágrimas de felicidad que esconden alguna tristeza.

No busques mi amor a la vista de todos, pues se esconde en las sombras de los pequeños detalles, esperando para salvarnos cuando no nos quede nada más.

Últimas palabras

Su trabajo no era otro que escribir, escribir últimas palabras. Esas últimas palabras que pasan a la posteridad escritas en lápidas, en libros de historia, en biografías de personajes importantes, aunque sólo lo sean tras el paso de los años. Últimas palabras que inspiran a muchos o que significan sólo algo para unos pocos. Toda su vida había escrito últimas palabras para los demás, las retocaba, las inventaba, las magnificaba. Sin embargo, se murió sin dejar ni una sola palabra, ni una sílaba tan siquiera, ya las había gastado todas. Por fin pudo disfrutar del silencio.

Le dolía la vida

Le dolían las cosas que nunca sabría.

Le dolían los días que no volverían.

Le dolían los triunfos que no obtendría y los placeres que no disfrutaría.

La vida duele, se quejó.

Y entonces la Vida le respondió:

¿Qué puedes saber tú de mí si solamente te fijas en el Vacío?

La gota que colma el vaso

Avísame antes de que la ultima gota colme el vaso y entonces cerraré el grifo, detendré la lluvia y no se derramará ni una lágrima más. Porque si tu vaso se desborda la corriente arrasará todo a su paso con las olas de tu dolor y tu nombre será el de un desastre que no podrás olvidar y te reconocerás en cada castillo derribado.

Ave Fénix

Recuerda que así como el Ave Fénix para renacer de sus cenizas debe arder en un intenso fuego que lo consuma con voracidad, tú debes arder en el fuego de tu pasión. Alimenta la llama de tu corazón, déjalo arder con tanta fuerza que consuma tu cuerpo y evapore tu espíritu y antes de que el viento esparza tus cenizas vuela con alas nuevas que te lleven lejos, dejando sólo tierra quemada atrás.