Domingo

Los domingos vuelven a no ser días, sino una sensación de arena escurriéndose hacia ninguna parte.

Los domingos ya no son días, sino un tedio con arrullos de tórtolas grises.

Los domingos nunca fueron días, sino el aliento contenido de las mechas cerca del fuego.

Le dolía la vida

Le dolían las cosas que nunca sabría.

Le dolían los días que no volverían.

Le dolían los triunfos que no obtendría y los placeres que no disfrutaría.

La vida duele, se quejó.

Y entonces la Vida le respondió:

¿Qué puedes saber tú de mí si solamente te fijas en el Vacío?