Un solo paso en la dirección equivocada

Decidí dar un solo paso en la dirección equivocada y entonces descubrí que a veces para perderte basta con girar al final de la calle, donde nunca has tenido necesidad de ir, que no puedes andar el mismo camino dos veces, tu sola presencia lo altera y que al volver a casa mi reflejo seguía esperándome en el espejo.

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